Kicillof enfrenta la peor recaudación bonaerense desde 2017 mientras se multiplican los cierres de comercios
ARBA reconoció que la Provincia atraviesa el inicio de año más débil en materia de ingresos desde 2017. Empresarios advierten que la situación comercial es peor que durante la crisis de 2001.

Cristian Girard y Pablo López admitieron el deterioro de la recaudación mientras crecen las señales de crisis económica en la provincia.
La situación económica de la provincia de Buenos Aires suma nuevas señales de deterioro. Mientras el gobernador Axel Kicillof profundiza su posicionamiento político nacional, desde organismos oficiales y entidades empresarias advierten sobre una caída de la actividad que ya impacta de lleno en la recaudación provincial y en la supervivencia de miles de comercios.
El propio titular de ARBA, Cristian Girard, reconoció que la Provincia atraviesa “el peor inicio de año desde 2017” en términos de recaudación, excluyendo el período de pandemia. Se trata de un dato que refleja la fuerte desaceleración económica que afecta a distintos sectores productivos y comerciales bonaerenses.
A la par, el ministro de Economía provincial, Pablo López, informó que la recaudación tributaria nacional acumula una caída del 5% durante 2026, con un fuerte retroceso en impuestos vinculados al consumo.
Uno de los indicadores más preocupantes es la evolución del IVA. Según detalló el funcionario, ya son siete meses consecutivos de caída interanual en la recaudación de ese tributo, una señal directa de la pérdida de poder de compra y del enfriamiento de la actividad económica.
Mientras los ingresos fiscales se desploman, el panorama en las calles tampoco ofrece alivio. Desde la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA), su presidente Alberto Kahale lanzó una advertencia contundente sobre la situación del comercio.
“Estamos peor que en 2001”, afirmó el dirigente empresarial al describir el escenario que atraviesan miles de pequeños y medianos comerciantes.
Según explicó, cada vez son más los negocios que bajan sus persianas debido a la falta de ventas. Comercios tradicionales vinculados a la indumentaria están cerrando sus puertas y muchos propietarios intentan reconvertirse hacia rubros de consumo básico como panaderías o locales de comida rápida para intentar sostener la actividad.
La preocupación también quedó reflejada en un informe elaborado por el Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca (CREEBBA), que registró una caída de cinco puntos porcentuales en las ventas durante el bimestre marzo-abril y un creciente pesimismo empresarial sobre los próximos meses.





