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Las siestas largas y erráticas aumentan el riesgo de mortalidad en adultos, según un estudio

La investigación, presentada en SLEEP 2025, advierte sobre los posibles riesgos de dormir durante el día en horarios irregulares o prolongados, especialmente cerca del mediodía y primeras horas de la tarde.

Jeremias Torres TonettiRedacción Jeremias Torres Tonetti
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Las siestas largas y erráticas aumentan el riesgo de mortalidad en adultos, según un estudio

Un estudio reciente publicado en la revista Sleep encontró una asociación entre ciertos patrones de siesta, medidos de forma objetiva, y un aumento en el riesgo de mortalidad en personas de mediana y avanzada edad.


La investigación, cuyos resultados serán presentados en la reunión anual SLEEP 2025 —organizada por la Academia Americana de Medicina del Sueño y la Sociedad de Investigación del Sueño— analizó datos de 86.565 participantes del Biobanco del Reino Unido, de los cuales el 57% eran mujeres. Todos los sujetos no tenían antecedentes de trabajo por turnos, un factor que podría afectar el sueño.


Los datos revelaron que la duración media de las siestas fue de 0,40 horas diarias. En cuanto al horario, el 34 % de las siestas se realizaron entre las 9 y las 11 de la mañana; un 10 % entre las 11 y 13; el 14 % entre las 13 y 15 horas; el 19 % entre las 15 y 17; y el 22 % entre las 17 y 19 horas.


El análisis mostró que las siestas más largas, la irregularidad en los horarios y la concentración de siestas cerca del mediodía y primeras horas de la tarde se asociaron con un mayor riesgo de mortalidad.


Chenlu Gao, investigador principal y postdoctorado en el Hospital General de Massachusetts, expresó su sorpresa por la frecuencia y la variabilidad en los hábitos de siesta: “Nos sorprendió lo común que era la siesta entre adultos de mediana y avanzada edad, y cómo variaban sus patrones de sueño diurno día a día y en los distintos horarios. Quienes dormían más durante el día, tenían patrones irregulares o tomaban siestas alrededor del mediodía y primeras horas de la tarde mostraron un riesgo mayor, incluso tras ajustar por factores de salud y estilo de vida.”


La Academia Americana de Medicina del Sueño recomienda que los adultos sanos limiten sus siestas a entre 20 y 30 minutos, preferentemente en las primeras horas de la tarde. Si bien una siesta corta puede mejorar la concentración y el rendimiento, las siestas prolongadas pueden provocar un estado de confusión al despertar conocido como “inercia del sueño”, que reduce los beneficios inmediatos.


Gao también destacó que estos resultados cuestionan algunas creencias tradicionales sobre la siesta: “Curiosamente, los datos que vinculan las siestas al mediodía y primeras horas de la tarde con riesgos para la salud contradicen parte de lo que se sabía hasta ahora, lo que justifica una investigación más profunda sobre este tema.”


Finalmente, el investigador subrayó la importancia de estos hallazgos para considerar los hábitos de sueño diurno como un factor relevante en la evaluación del riesgo de mortalidad en adultos.