Festival de Cine de Mar del Plata: renunció el director artístico
Pablo Conde decidió dar un paso al costado y pone en duda la nueva edición del encuentro cinematográfico.

El director artístico del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, Pablo Conde, renunció ayer a su cargo que ejercía desde 2009 y decidió dar un paso al costado luego de las partidas del presidente del Festival, Fernando Juan Lima, y de los programadores, Marcelo Alderete y Fernanda Mugica.
De esta manera, crece el destino incierto de la realización del festival más importante del continente americano la cual está programado a realizarse para noviembre de este año, pero podría trasladarse para marzo de 2025.
Conde, que previo a ser director artístico fue programador, dio a conocer la noticia mediante su cuenta de X.
“Hoy, sin más, también dejo de trabajar para el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, ese INCAA que a lo largo de los años creció -desparejo, perfectible- hasta ser un organismo que además de fomentar el cine argentino pasó a ser su principal difusor: con un canal de televisión, una plataforma online, programas para la creación, el pensamiento, el desarrollo, ayuda a festivales, un Gaumont y varias salas coordinadas federalmente; un crecimiento con explicación, aunque hoy -de manera conveniente para justificar su feroz reducción- no se detalle”, expresó.
“Tuve el privilegio de ser parte del equipo de programación del Festival de Cine de Mar del Plata desde 2009, cumpliendo el rol de director artístico de sus dos últimas ediciones. Muchas veces me pregunté cuáles serían los motivos de mi partida del festival, cuándo y cómo llegaría ese momento. Hoy, es una de las respuestas: ese momento llegó, concluyendo una parte fundamental de mi historia con el festival, la cual deseo fervientemente que continúe de otras formas -probablemente, como espectador-, por lo que el dolor -que existe y es grande- se ve mitigado por ese deseo”, mantuvo Conde.
A su vez, criticó y expresó su descontento con el actual manejo del INCAA a escasos meses de una nueva edición del Festival de cine. "El INCAA actual se topa con una imposibilidad de gestión real sobre sus propias intenciones, entre ellas la de concretar la inminente edición de su festival insignia”.
"Los inconvenientes abundan, como que haya llevado un semestre reemplazar en su página web un logo que decía ”38“ por su actualizado ”39“, que no haya tenido un proceso de inscripción apropiadamente bilingüe, o que al cerrar el mes de julio no tenga un mínimo equipo de programación propiamente contratado y esté acéfalo en los papeles, carente de autoridades designadas salvo las administrativas, porque el triunfo de lo kafkiano es absoluto, Gregorio Samsa incluido”, siguió.
De todas formas, aunque remarcó que llevar a cabo un festival no es una tarea fácil, pero pese a que "sé que en un momento en el que no hay plata, lo que se debe hacer es una edición medida, pequeña, de acuerdo a las posibilidades".
“¿Mi partida es consecuencia de los espantosos comunicados que el INCAA publicó en las últimas semanas? No, ya que comencé el proceso administrativo de desvinculación antes de que eso sucediera. Desde la Hora Cero, si se quiere (y no desde el Kilómetro Cero). Esas comunicaciones confirmaron fuertemente mi decisión”, concluyó.





